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Hay lugares que se visitan.

Los hay que se sienten.

Mont-roig del Camp y Miami Platja es uno de esos lugares que no solo se miran: se viven con el cuerpo, con las manos, con el alma.
Cada persona que camina por ellos, que crea, que ama o que trabaja allí, hace latir esta tierra.
A través de estos relatos reales, descubrimos la fuerza, la pasión y la autenticidad que dan vida a un territorio único.
Porque detrás de cada paisaje, hay un corazón que late.

LA TERRA AL COR

Marta Anguera cultiva mucho más que alimentos.
Con las manos en la tierra y el corazón arraigado al paisaje, representa una forma de hacer que cuida, escucha y ama cada rincón del territorio.
Una historia que nos habla de compromiso, de relevo y de la conexión profunda con aquello que hace latir la tierra.

EL ROIG DE LA ROCA

Cuando el arte nace del territorio, no busca inspiración: la encuentra.
Marcel Aragonès transforma formas y colores con la mirada puesta en la roca, en el mar, en las raíces. Su obra conecta pasado y futuro, y se convierte en un reflejo vivo de esta tierra que inspira.
La creatividad también hace latir el paisaje.

SERENDÍPIA

Hay lugares que no solo visitas. Te transforman.
Evy August Van Overvelt llegó como turista y hoy siente este paisaje como su hogar. Su relato es una declaración de amor serena, sincera y profunda.
Una historia que habla de pertenencia, de descubrimiento y de un vínculo que no deja de crecer.

EL EMBRUJO DEL MAR

Cocinar también es amar.
Antonio Arroyo conoce cada producto, cada sabor y cada historia que llega al plato. Desde su cocina, conecta tradición y territorio con honestidad y pasión.
Su autenticidad es el mejor ingrediente para que este lugar siga latiendo.

ROCA I AIGUA

El paisaje también se recorre desde dentro.
Núria Florencio corre con cuerpo y alma entre caminos y senderos.
Su vitalidad encarna el ritmo que nos recuerda que moverse es sentir, respirar y vivir con intensidad.
Cada paso suyo impulsa la tierra y la hace vibrar.