El núcleo de Miami Platja se encuentra entre Miramar y el río de Llastres, ocupando la principal fachada marítima del municipio. Desde la costa nos ofrece una excelente perspectiva del golfo de Sant Jordi, inmejorable desde arriba de los acantilados. Con nueve calas serpenteantes y unas playas extensas y poco masificadas, Miami Playa es sin duda uno de los lugares más bellos, singulares y desconocidos de la Costa Dorada. En el conjunto del municipio, hoy es el núcleo que presenta una mayor oferta gastronómica, de hostelería y servicios.

Miami Playa se desarrolló con fuerza en el contexto del crecimiento económico fruto del «desarrollismo» y del impulso del turismo de masas de finales de los 50 y la década de los 60 del siglo pasado. Es en este contexto económico, en el marco de las oportunidades económicas y de futuro que ofrecía el turismo de sol y playa, que tomaron bastantes iniciativas privadas para desarrollar y urbanizar zonas del litoral aún vírgenes. El caso de Marcelo Esquius i Garcia (1896-1969), impulsor y fundador de Miami Platja en 1952, es uno de los ejemplos más evidentes. Esquius encontró en el litoral de Mont-roig del Camp el lugar ideal donde promover una nueva urbanización en un entorno que le recordaba a la Costa Brava. Su determinación hizo posible su sueño: convertir el que fue coto de cacería del marqués de Marianao en un singular núcleo costero que hoy acoge a la mayor parte de la población de todo el municipio, y que en temporada de verano acoge una población flotante de entre 80.000 y 90.000 personas.

La población actual está formada por un conjunto demográfico rico y diverso. En aquellos primeros años de desarrollo urbanístico se sucedió el asentamiento de personas procedentes de diversos lugares del estado que buscaban nuevas oportunidades laborales, especialmente vinculadas con los sectores del turismo y de la construcción. Hoy en día, aquellas primeras familias han echado raíces en lo que consideran ya su pueblo, y algunas de ellas han llegado ya a la tercera generación. En las últimas décadas, han ido consolidando y haciendo crecer la población de Miami Playa personas venidas de toda Europa y de otros países extracomunitarios.

A nivel arquitectónico cabe destacar la iglesia de Santa María Magdalena, que data de 1964, una bella muestra del arte religioso contemporáneo influenciado por las ideas que inspirarían el Concilio Vaticano II. La iglesia –que costó tres millones de pesetas, 18.000 € actuales– fue donada por Marcel·lí Esquius al Arzobispado de Tarragona. La primera piedra fue colocada por el cardenal Benjamín de Arriba y Castro en 1961.

Como hecho curioso destaca que el 24 de julio de 1960 Amalia Fleming, viuda del descubridor de la penicilina Alexander Fleming, inauguró en Miami Playa una plaza y un busto en honor del premio Nobel inglés.

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